
Encontré esta linda historia sobre los Reyes Magos. Puede ayudarnos a explicarle a nuestros hijos el sentido de los regalos y de quienes provienen. Me encantó, más que nada porque es la verdad dicha de una manera muy tierna.
"- Papá?
- Sí, hija
- Quiero....que me digas la verdad
- Claro, siempre te la digo, respondió el padre sorprendido
- Es que ... titubió María
- Decime hijita
- Papá, existen los Reyes Magos?
El padre de María se quedó mudo, miró a su mujer intentando descubrir el origen de aquella pregunta pero solo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo.
- Mis amigas dicen que son los padres. Es verdad?
La nueva pregunta de María lo obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva dijo:
- Y vos qué crees hija?
- Yo no sé papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí existen porque vos no me engañas; pero como ellas dicen eso....
- Mirá hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero....
- Entonces es verdad? cortó la niña con los ojos humedecidos. Me engañaron!!
- No, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí existen.
- Entonces no entiendo.
- Sentate y escuchá esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla - dijo el padre mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.
María se sentó entre sus padres ansiosa por escuchar cualquier cosa que le sacase su duda.
Y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió ser la verdadera historia de los Reyes Magos:
Cuando el Niño Dios nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarlo. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes dijo:
- Es maravilloso ver tan feliz al niño!. Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.
- Oh sí!-exclamó Gaspar. Es una buena idea pero es muy difícil de hacer. No seríamos capaces de llevar regalos a tantros millones de niños como hay en el mundo.
Baltazar, el tercero de los Reyes comentó:
- Es verdad que sería fantástico pero Gaspar tiene razón y aunque seamos magos ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito...
Los tres Reyes se pusieron tristes al pensar que no podían realizar su sueño y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharlos muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:
- Son muy buenos queridos Reyes y les agradezco los Regalos.Voy a ayudarlos a realizar su sueño. Díganme qué necesitarían para poder llevar regalos a todos los niños.
- Oh, Señor, necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno por cada niño para que lleven al mismo tiempo en cada casa nuestros regalos, pero no podemos tener tantos pajes, no existen tantos.
- No se preocupen por eso -dijo Dios - yo los voy a ayudar, no uno sino dos pajes para cada niño que haya en el mundo.
- Sería fantástico. Pero cómo es posible?
- No es verdad que los pajes deben querer mucho a los niños? - preguntó Dios.
- Sí claro, eso es fundamental - asintieron.
- Y es verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?
-Sí, sí. Eso le exigiríamos a los pajes - respondieron.
Entonces, díganme, hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?
Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando.
-Porque así lo quieren y para que en nombre de los tres Reyes Magos de Oriente, todos los niños del mundo reciban regalos, yo ordeno que todos los padres se conviertan en sus pajes y que regalen a sus hijos aquello que deseen.
También ordeno que mientras los niños sean pequeños, la entrega de los regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos.
Pero cuando los niños sean lo suficientemente mayores para entender ésto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, serán los niños quienes harán regalos a sus padres en prueba de cariño y recordarán así que gracias a los tres Reyes Magos todos son más felices.
Cuando el padre de María terminó de contar la historia, la niña se levantó y dando un beso a si padre, dijo:
- Ahora sí que lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me quieren y que no me engañaron.
Y corriendo se dirigió a su cuarto, regresó con dinero muentras decía:
- No sé si tendré bastante para comprarles regalos pero para el año que viene voy a ahorrar.
Y todos se abrazaron mientras, seguro desde el Cielo los tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos."