Hay un tiempo para anticipar la llegada del bebé, un tiempo para consultar al médico.
Un tiempo para soñar lo que será esta niña cuando crezca.
Un tiempo para preparar mi alma para alimentar la suya. Pues pronto nacerá.
Porque los hijos no esperan.Hay un tiempo para alimentarla durante la noche, para cólicos y mamaderas.
Hay un tiempo para mecerla y un tiempo para pasearla por la habitación.
Un tiempo para ejercer la paciencia y la abnegación.
Un tiempo par mostrarle que su nuevo mundo es un mundo de amor y de bondad.
Hay un tiempo para maravillarme de lo que es ella, ni mascota ni juguete sino una persona.
Para saber que no puedo poseerla. Que no es mía; que he sido elegida para cuidarla, para amarla, disfrutar de ella. He resuelto hacer lo máximo a mi alcance.
Porque los hijos no esperan.Hay un tiempo para tenerla entre mis brazos y contarle la historia más hermosa que jamás haya oído.
Hay un tiempo para dejar los platos sucios y llevarla al parque a hamacarse.
De correr con ella una carrera, hacerle un dibujo y darle compañerismo lleno de alegría.
Hay un tiempo para señalarle el camino y enseñarle a orar con sus labios de niña.
Porque los hijos no esperan.Hay un tiempo para cantar en vez de renegar, sonreír en vez de fruncir el ceño.
De secar lágrimas y reírse de los platos rotos.
Un tiempo para compartir con ella mis mejores actitudes, mi amor por la vida, mi amor por los míos.
Hay un tiempo para contestar sus preguntas, todas sus preguntas. Porque quizás llegará el momento en que no querrá escuchar mis respuestas.
Hay un tiempo para enseñarle muy pacientemente a obedecer, a poner en su lugar los juguetes.
Para mostrarle lo hermoso del deber cumplido.
Porque los hijos no esperan.Hay un tiempo para verla partir valientemente a la escuela, y extrañar su manera de estar siempre alrededor mío.
De saber que hay otros que atraen su interés pero de saber que estaré allí para responder a su llamado cuando vuelva de la escuela.
De escuchar con interés sus descripciones de lo acontencido en ese día.
Hay un tiempo para enseñarle a ser independiente, a tener responsabilidad, autodisciplina. De ser firme pero afectuosa, de saber disciplinarla con amor.
Porque pronto llegará el momento de dejarla partir y de soltar los lazos que la sujetan a mi falda.
Porque los hijos no esperan.Hay un tiempo para atesorar cada instante fugaz de su niñez.
Una hora de dedicación hoy podrá salvar años de dolor mañana.
La casa puede esperar, los platos pueden esperar. Pero los hijos no esperan.
LLegará el momento en que ya no habrá más puertas que golpean ni juguetes en la escalera ni peleas entre entre ellos ni marcas en las paredes.
Entonces podré mirar atrás con gozo y no con pesar.
Habrá un tiempo para mirar atrás y saber que estos años de ser madre no se desperdiciaron.
Pido a Dios que llegue el momento en que pueda ver a mi hija hecha una mujer. Integra y recta.
Pido la sabiduría para saber que hoy es el día de mi hija. No existen los momentos de poca importancia en su vida. Que sepa comprender que no hay tarea más urgente, ni carrera mejor.
Que me dé cuenta que el tiempo es breve y que mi tiempo es hoy.
Porque los hijos no esperan.