La colección

Corría el año 1984 y vivíamos en Río Gallegos. Por aquel entonces yo tenía 9 años y moría por ellos. Mirarlos por la tele no me conformaba por lo que cada vez que podía sumaba uno a mi colección.

Recuerdo haber cruzado a Punta Arenas (Chile) de paseo, meterme en un negocio que estaba lleno de ellos y al volver a casa tener que esconderlos debajo del asiento del auto para que papá no tuviera problemas. Ahora que lo pienso....mirá si le iban a hacer problemas por pasar unos pitufos de plástico!!. Seguro que fue un invento de papá para matarse de risa con mi cara de susto.

Pasaron los años, muchos, y me siguen acompañando.
Tengo la sensación de que faltan algunos aunque tal vez sea porque antes los veía con los ojos de la niñez, esos que todo lo ven más imponente.

Hace poco se los di a Sofi para que juegue pero cuando vi que empezaba a revolearlos para todos lados, se los saqué de una. Fue raro verla jugar con ellos y más raro sentir que si perdía alguno, la mataba.

Los quiero, me traen lindos recuerdos de mi infancia, de aquellos años felices donde mi única obligación era hacer la tarea y ordenar los juguetes mientras que papá y mamá me llenaban de besos y me decían que a su lado, nada me iba a pasar. No sé bien para qué los conservo, tal vez para que de tanto en tanto me roben una sonrisa llena de nostalgia.

3 Responses
  1. Betta Says:

    Para vos tienen historia!, para mi era mi plena adolescencia, pasaron super desapercibidos...

    cuantos juntaste!


  2. MARAGENA Says:

    Claro Betta,tienen MI historia.
    Estuve mirando en internet y cuestan una fortuna ahora. Voy a tener que cuidarlos, no de Sofi sino del padre, que ya amenazó con venderlos!! jaja


  3. Son uno de mis dibus favoritos! no me perdía un capítulo!
    Euge, guardalos, el día de mañana cuando Sofi entienda, también les va a dar el valor que hoy tienen para vos.
    Te mando un besote!