Iñaki



Es mi Yorkshire Terrier. Tiene 13 años y está conmigo desde que tenía 55 días. Llegó a una casa donde todos éramos grandes y así salió....terriblemente malcriado!!. Nunca aprendió a hacer sus necesidades en un lugar determinado, no, a él le gusta cada tanto dejar alguna sorpresita.

En algún momento fue mi hermano pequeño, después al morir mis papás pasó a ser mi hijito. Es lo único palpable que me queda de esa época y no sé que voy a hacer cuando no esté más.
Le tocó vivir a mi lado grandes cambios y fue uno de los pocos que nunca me dejó. Lamiendo mis lágrimas, jugando conmigo y mirándome con esos ojitos que lo dicen todo. Porque ellos no hablan pero cómo se hacen entender.

También vivió la llegada de Mx a casa. Ayy qué mal se llevaban al principio, cuántos celos de ambas partes!!. Esa época fue muy dura, me sentía entre la espada y la pared.
Iñaki que siempre había sido extremadamente cariñoso, pegajoso diría, lo odiaba, vivía peleando con el recién llegado, al punto de pegarle tarascones cada dos por tres.
Un día, vaya a saber por qué, se amigaron. Hasta llegué a pensar que Mx se había enterado que el pobre perro estaba por espichar y no se animaba a decírmelo!!. No, por suerte no fue eso.
Ahora son inseparables. Con él aprendió a tirarse panza arriba para que le hagan mimos.

Con la llegada de Sofi, pobre Iñaki, otra vez fue dejado de lado. Con la diferencia que ella lo ama. Lo persigue por toda la casa, le da de comer lo que tiene en su plato, intenta hacerle upa y le da besitos.
Pero, siempre hay un pero, él le escapa, no quiere saber nada con tanto amor. Tiene razón porque así como le da besitos y abrazos, al minuto le está tirando un juguete por la cabeza!!!. Huye despavorido cuando la ve venir. No puede tener su tarrito de agua porque ella se la tira encima o baña a todos sus muñecos ahí. Más de una vez le dio vuelta la cucha con él adentro o lo pinchó con el tenedor.

Más allá de estas luchas cotidianas, los veo y me sucede algo difícil de explicar, igual que cuando mi hija juega con algo que era mío. El pasado y el presente se juntan y por segundos se hacen uno solo. No sé cómo explicarlo.
Digamos que en mi cabeza esas dos etapas están bien diferenciadas: el Pasado, conmigo chica, mis papás, el colegio. El Presente, sin ellos, sin mi casa de entonces, con mi marido y mi hija. Poco hay que se repita en las dos etapas y ahí está Iñaki. De ahí que cuando los veo juntos, me dan cosquillitas en el estómago y me invade la emoción.


7 Responses
  1. Betta Says:

    Flor de compañero! los perros son una masa....disfrutenlo!


  2. Ana Says:

    Qué suerte que lo puedas disfrutar aún. Los perros son lo más lindo de la vida!


  3. Silvi Says:

    Que risa Euge, me encantó la historia de los celos, el amor y las locuras de Sofi tenedor en mano jajajaja.

    Besosssssss


  4. MARAGENA Says:

    BETTA
    Como ya conté, él estuvo siempre. Tal vez porque no sabe abrir la puerta para salir rajando. CUACC

    ANA
    Coincido. Tengo perro desde mis 6 años y no podría imaginar la vida sin uno al lado.

    SILVI
    Vos reíte nomás, la tendrías que ver!! jaja


  5. tia elsa Says:

    Que lindo perro, me encanta!!! Y como no te va a dar cositas en la panza si el compartió gran parte de tu vida con cambios tan grandes!
    Eso sí como sufren las mascotas con los chicos, es tal cual como vos lo describis de pronto lo aman como le pegan jajaja! pobre bichos, besitos Tia Elsa


  6. MARAGENA Says:

    TIA ELSA
    Es cierto, pobrecitos, muchas veces soportan a los chicos estoícamente. Lo ideal es esperar a que crezcan un poco y ahí recién darles un perrito.


  7. Jesi Says:

    Mara: me encantan los yorkies, como todos los terriers. La relación es como la de Fede con la Chechu...
    Es hermoso verlos juntos.

    besos